psicología

Imposturas en la "ciencia"

Salvando el hecho de que el símbolo de porcentaje se utiliza principalmente para documentar la impostura, cuando no se presenta con precisión decimal cabe esperar que lo que se desea transmitir es una aproximación razonable. En este sentido hay que contemplar el principio de Pareto o regla del 80/20.

Este principio establece una relación inversa entre una población y una propiedad en proporción aproximada de 80 a 20. Así, aplicándolo se puede aventurar que el 20% de los clientes proporcionan el 80% de los ingresos de una empresa, por ejemplo.

Podemos pensar en multitud de casos donde veríamos confirmado este principio con razonable precisión, aunque también encontraremos casos en que la aproximación no será tan aceptable. Probablemente en una proporción de 80 a 20.

Hay quien sostiene que la Revelación de Sturgeon es una especificación del principio anterior. En cierto sentido puede considerarse así, puesto que ajusta el porcentaje al 90% en cualquier conjunto con respecto a su cualidad de "basura" (crap). Para evitar confusiones, acotaremos este concepto como equivalente al de ruido en cibernética.

En buena lógica, ambos principios no pueden ser ciertos simultáneamente, pero no es difícil concebir una suerte de equilibrio dinámico de modo que podamos formular un principio unificado: "El ruido en un sistema tiende al 90% a menos que se reduzca activamente, pudiendo así alcanzar el 80%".

Pero ¿qué sucede cuando la intervención persigue incrementar el ruido? Porque podemos comprobar que estamos rodeados de gran cantidad de sistemas cuyo propósito es precisamente distorsionar la señal, entorpecer la comunicación, desinformar y manipular.

Esto es particularmente cierto en las áreas del conocimiento con base simbólica, es decir, cuyo nexo con la realidad fisicoquímica (o biológica) no es directo. Como es el caso de la política, por ejemplo, donde la proporción de ruido se antoja a menudo superior al 100% por el afán con que se procura.

También sucede así en el resto de las "ciencias" sociales: Historia, Sociología, Psicología...
De las imposturas en esta última trata la noticia de que "Un aficionado desmonta la millonaria industria de la ‘ciencia de la felicidad’".  Confieso que es ésta una industria que desconocía en sus detalles, aunque su tufillo familiar evoca la ancestral práctica de timadores y embaucadores.

Tanto es así que vemos un corolario adjunto: "Hasta el 95% de la investigación en psicología pueden ser falacias sin rebatir". Alcanzamos aquí la cifra del 95% como un compromiso entre en "desmadre" y la "contención" de la pretendida "ciencia" psicológica.

Con esto podemos completar el principio unificado: "El ruido en un sistema tiende al 90% a menos que se reduzca activamente, pudiendo así alcanzar el 80%, o se incremente activamente, pudiendo así alcanzar el 99%".

¿Y por qué no el 100%? Pues porque hemos de dejar su espacio al azar, la incompetencia y otros imponderables.
 

Sobre la violencia

- Maestro: ¿La violencia se ejerce siempre por la fuerza?
- Que el destino te guarde del daño que te puede infligir la más delicada de las mujeres sin hacerte nada.

Pare aquí, por favor, que me bajo

Ya he tratado este asunto, pero la noticia de que "El CIS sitúa a Podemos como tercera fuerza política" confirma los augurios. Vivimos inmersos en una situación compleja, policontextural, cuyo análisis escapa a la comprensión cabal incluso de los expertos. Es posible, empero, delinear tendencias generales. Por ejemplo, se puede asegurar que "podemos" no es una serpiente de verano, sino más bien un idolillo con pies de barro. Pero no se derrumbará sólo, ni mucho menos por causa del mejor control de los tiempos. Es necesario enfrentarlo. No combatirlo, porque eso conllevaría atribuirle una importancia de la que adolece. Pero sí plantarle cara para impedir que maniobre a su antojo, exponiéndolo a una dialéctica en la que, más pronto que tarde, trastabillará y se derrumbará como lo que es: un erial cognitivo.

La cuestión sobre las raíces del éxito de una forma tan manida de propaganda podría tener interés si aceptásemos como premisa que el hombre es un ser racional o un animal político, pero no parece ser el caso. El ligero barniz de la civilización no logra disimular su naturaleza visceral, que aflora con el menor contratiempo. Y por eso es tan fácil manipular a la ciudadanía. Por eso y porque ha sido convenientemente educada con ese propósito.

Pero no seamos presumidos, que la irracionalidad no es ni de lejos nuestra especialidad. En todas partes cuecen habas. Tomemos por ejemplo Italia: "La mafia excomulgada por el papa recibe homenajes en las procesiones". Está claro que la expulsión del "Reino que no es de este Mundo" ya no alcanza la influencia de otrora, lo que desvela los auténticos mecanismos subyacentes.

Otro ejemplo, un poco más remoto: "Un millón de dólares por capítulo para los protagonistas de «The Big Bang theory»". Linda paradoja la que otorga sobradamente a los bufones de la ciencia lo que cicateramente se niega a los investigadores de muy superior rentabilidad y mérito.

Queda demostrado que asistimos a un fenómeno global en el que no hay privilegiados. Vivimos en una sociedad enferma que supera cotidianamente su decadencia de la víspera. Y lo terrible no es siquiera si el problema tiene solución. Lo trágico es que, probablemente, ninguna solución sea aplicable.

Los psicones de Ernesto

Portada de "Lo Trágico es Vulgar: le sucede a cualquiera"

Cuando mi amigo Ernesto me “propuso” presentar uno de los capítulos de este libro me debatí angustiado entre el “¿por qué yo?” y el “¿por qué a mí?”. Hombre persuasivo, muy resistente tanto a las disculpas amables como a las más tajantes negativas, especificó impertérrito que se trataba del capítulo de los psicones.

Insospechadamente retraído mi órgano lírico, exploré los grados de libertad a mi disposición. Podía seguir la técnica “Violante” y escribir un soneto. Podía hablar de nuestra amistad y de todo lo que nos une y separa, del cielo y el infierno. Podía contar alguna anécdota sabrosa al estilo de moda de los storytelling. Podía criticar su escrito, con un inconveniente y una ventaja: El inconveniente es que tendría que leerlo, la ventaja es que nunca más me encargaría nada semejante.

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