humor

Por escrito gallina una

Con lo que pasa es nosotras exaltante. Rápidamente del posesionadas mundo estamos hurra. Era un inofensivo aparentemente cohete lanzado Cañaveral americanos Cabo por los desde. Razones se desconocidas por órbita de la desvió y probablemente algo al rozar invisible la tierra devolvió a. Cresta nos cayó en la paf, y mutación golpe entramos de. Rápidamente la multiplicar aprendiendo de tabla estamos, dotadas muy literatura para la somos de historia, química menos un poco, desastre ahora hasta deportes, no importa pero: de será gallinas cosmos el, carajo qué.

La vuelta al día en ochenta mundos

Crisis históricas: el libro

Breve historia de la escritura

Escritura proto-cuneiforme

La invención de la escritura no fue un asunto baladí. Sus comienzos fueron oscuros, probablemente en las cavernas, sin ningún “I+D+I Team” ni nada.

Desde el principio se hizo evidente que la idea no prosperaría hasta que se desarrollase una versión de sobremesa, porque los muros y las losas eran poco ergonómicos y su manejo exigía del usuario una considerable fortaleza.

Aunque las tablillas de arcilla supusieron un gran avance al permitir que una publicación modesta se pudiese transportar con una reata, incomprensiblemente esta implementación no consiguió fraguar en el mercado.

La cosa no despegó hasta el desarrollo en Pérgamo de una versión mejorada del papiro egipcio, lo que popularizó el invento hasta el punto de que se desarrollaron versiones portables, que podían ser manejadas y transportadas por un solo hombre con la fuerza de sus dos brazos, al menos durante breves trechos.

Por entonces se conservaban pocas obras escritas. La propia escritura no era una pericia demasiado común, y la costosa reproducción artesanal de ejemplares exigía que la obra fuese de reconocido valor.

A los amanuenses, conscientes del valor de las obras que reproducían, les gustaba embellecerlas orlándolas de querubines y salpicándolas de miniaturas devotas. También acostumbraban a pasar el corrector ortográfico y, aplicando directamente la fe de erratas, corregían pequeños deslices de los copistas precedentes.

El gremio de copistas estaba fuertemente vinculado a los monasterios y la Iglesia, por eso su trabajo se conciliaba con una línea editorial restrictiva. La parquedad de los avances en filosofía y arte durante más de 14 siglos responden a este monopolio eclesiástico, en un balance que la Historia refleja claramente.

Entonces se inventó la imprenta. La idea era poder reproducir muchas copias baratas de la Biblia. Sin lugar a dudas, la reforma protestante hubiera sido muy distinta sin este invento que introduce la información escrita en los hogares burgueses como si se tratase del Círculo de Lectores.
 
Si la parte devota de la imprenta sirvió a la complicación del panorama y al alboroto social, la parte mala es que además de Biblias se podían imprimir libros profanos, algunos claramente pecaminosos e incluso censurados. Así empezó la publicación según la demanda, las tiradas masivas, etc. Un lío enorme que lo complicó todo. Aún así, la fabricación y posesión de libros seguía implicando el reconocimiento de su valor.

Entonces se inventaron los periódicos, un extraño negocio que se basa en un presunto derecho que tiene un ente fabuloso denominado “público”, que de alguna manera misteriosa se comunica con sus representantes, colectivamente denominados “la prensa”, para que defiendan e interpreten su presunto derecho a estar informado, algo que en algunos países es más que una ley, es una “enmienda”.

Un indicador de la versatilidad de la prensa es que, con sutiles diferencias en la línea editorial, puede ser calificada de “propaganda”, “libelo”, “panfleto”…

Posteriormente hubo otros hitos trascendentales en la historia de la escritura: la pluma estilográfica, el bolígrafo, la máquina de escribir, el ciclostil, la fotocopiadora, las impresoras, el post-it…

Una de las más importantes aportaciones de la informática a la historia del pensamiento humano son los manuales de usuario, un concepto diametralmente opuesto a los menús de restaurante: mientras que estos últimos son las publicaciones breves más leídas y vueltas a leer por todo el mundo, los primeros son extensas y prolijas publicaciones que casi nadie lee, ni siquiera quienes los escriben, aunque esconden tesoros como esa paradójica sentencia que nos informa de que “esta página se ha dejado en blanco intencionadamente”.

Entre estos manuales destacan por su número y gracejo el de las traducciones asiáticas, un subgénero en alza que, mediante la etiqueta, tanto ha dado en amenizar nuestras solitarias estadías en el excusado.

Precisamente en este nivel la informática ha superado ampliamente a la prensa, porque los manuales de usuario caducan casi con la misma rapidez, aunque sin esa versatilidad que te sirve para envolver un bocadillo o resolver una emergencia.

¿Y qué albricias nos deparará el futuro? Probablemente volvamos a usar el dedo para marcar las paredes con la primera sustancia untuosa que tengamos a mano. Me consta que hay pioneros que ya exploran esta variación.

Distribuir contenido