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Pare aquí, por favor, que me bajo

Ya he tratado este asunto, pero la noticia de que "El CIS sitúa a Podemos como tercera fuerza política" confirma los augurios. Vivimos inmersos en una situación compleja, policontextural, cuyo análisis escapa a la comprensión cabal incluso de los expertos. Es posible, empero, delinear tendencias generales. Por ejemplo, se puede asegurar que "podemos" no es una serpiente de verano, sino más bien un idolillo con pies de barro. Pero no se derrumbará sólo, ni mucho menos por causa del mejor control de los tiempos. Es necesario enfrentarlo. No combatirlo, porque eso conllevaría atribuirle una importancia de la que adolece. Pero sí plantarle cara para impedir que maniobre a su antojo, exponiéndolo a una dialéctica en la que, más pronto que tarde, trastabillará y se derrumbará como lo que es: un erial cognitivo.

La cuestión sobre las raíces del éxito de una forma tan manida de propaganda podría tener interés si aceptásemos como premisa que el hombre es un ser racional o un animal político, pero no parece ser el caso. El ligero barniz de la civilización no logra disimular su naturaleza visceral, que aflora con el menor contratiempo. Y por eso es tan fácil manipular a la ciudadanía. Por eso y porque ha sido convenientemente educada con ese propósito.

Pero no seamos presumidos, que la irracionalidad no es ni de lejos nuestra especialidad. En todas partes cuecen habas. Tomemos por ejemplo Italia: "La mafia excomulgada por el papa recibe homenajes en las procesiones". Está claro que la expulsión del "Reino que no es de este Mundo" ya no alcanza la influencia de otrora, lo que desvela los auténticos mecanismos subyacentes.

Otro ejemplo, un poco más remoto: "Un millón de dólares por capítulo para los protagonistas de «The Big Bang theory»". Linda paradoja la que otorga sobradamente a los bufones de la ciencia lo que cicateramente se niega a los investigadores de muy superior rentabilidad y mérito.

Queda demostrado que asistimos a un fenómeno global en el que no hay privilegiados. Vivimos en una sociedad enferma que supera cotidianamente su decadencia de la víspera. Y lo terrible no es siquiera si el problema tiene solución. Lo trágico es que, probablemente, ninguna solución sea aplicable.

Sobre la salvación

- Maestro, ¿Qué es lo mejor que habéis hecho?
- Cuando tuve ocasión de salvar el mundo, resistir la diabólica tentación.

Peor que la corrupción

Cuando en Mayo de 2011 nos presentamos con La AVE a las elecciones municipales, centramos nuestro programa en la idea de que el déficit democrático y la corrupción se realimentan en un paradigmático círculo vicioso. Planteamos que la primera medida consistiría en comprender y asumir que la corrupción es una característica sistémica inevitable. Así, en vez de buscar suprimirla, la mejor estrategia recomendaría intentar reducirla hasta niveles tolerables. Para conseguirlo, la solución sería más democracia, incrementando la participación ciudadana en las decisiones de gobierno.

Bonito plan, si la realidad no se empeñase en desbaratarlo. Tres años y dos elecciones han bastado para demostrar su imposibilidad por dos razones elementales:

  1. No se le puede pedir a un sistema corrupto que emprenda acciones correctoras en contra de sus intereses. Haría falta una presión incorruptible e independiente que no parece fácil conjurar.
  2. Alternativamente se demuestra que una mayor participación ciudadana no conduce a una mayor racionalidad en la toma de decisiones. A lo que conduce es a una mayor visceralidad en la reacción ciudadana, porque es más fácil indignarse que pensar; actuar que razonar.

Pero lo peor no es que la terapia propuesta no pueda funcionar, lo peor es que el diagnóstico es erróneo. El primer problema de la democracia, como de la vida misma, no es la corrupción, algo que podríamos considerar un desorden en la consecución del propio provecho del que nadie está completamente libre y donde las diferencias críticas están en las magnitudes y dimensiones.

Lo peor es, hoy lo veo claro, la traición. La quiebra de la lealtad puede ser más o menos comprensible, pero siempre es imperdonable. El abuso de confianza es, a diferencia de la corrupción, una afrenta personal. Y precisamente por eso en nuestras manos está la posibilidad y la obligación de penalizarla. Especialmente en el caso de que se aprecie alevosía.
 

Sobre el alcohol

- Maestro, he bebido para olvidar.
- Habrás comprobado que no sirve.
- Como que la lluvia moja...

Sobre la autoprotección

- Maestro, ¿qué opina de que alguien se proteja cosificando a los demás?
- Que es muy triste porque, al cosificar al otro, se cosifica a sí mismo.

El valor del tiempo

- Algunos dicen, Maestro, que nacemos todos iguales.
- Lo único valioso que nos da la vida es tiempo, pero no todos tenemos la misma posibilidad, juicio y voluntad de elegir con quién compartirlo.

¡Sal de mi cabeza!

A veces le damos demasiadas vueltas y no podemos parar, no se nos va de la cabeza: Es un pensamiento, un suceso, una persona... que se instalan y apoderan de nuestra mente convirtiéndonos en obsesionados rumiantes.
Cada ser humano es un mundo y todas las circunstancias son diferentes por mucho que se parezcan pero, si reflexionamos honestamente, encontraremos sentimientos subyacentes de temor, vergüenza o culpa. Reconocer y admitir las causas es un requisito para alcanzar una solución satisfactoria.
Cuando nuestros pensamientos se traban en un bucle ingrato del que buscamos una salida debemos reorganizar nuestras prioridades. El pensamiento recurrente bloquea la respuesta al atascarse en la deliberación previa a la toma de decisiones.
Podemos encontrar alivio provisionalmente con la técnica de la distracción, desviando la atención hacia alguna actividad convenientemente absorbente, como las tareas que exigen una atención moderada, con complicación limitada (es preferible cambiar de tarea a realizar una tarea demasiado compleja) y un poco de ejercicio físico prolongado. También puede servir alguna forma de meditación.
Una solución permanente, sin embargo, necesita mayor planificación, dedicación y esfuerzo.
Un primer paso es simplificar el problema, reducir los factores que intervienen, podar las alternativas que consideramos, desechar los peores escenarios…
Un segundo paso consiste en dividirlo en partes manejables e independientes en la medida de lo posible.
Cuando nuestra obsesión la causa un dilema, podemos cambiar nuestra posición o distancia con respecto a las alternativas, lo que puede conducir a una evaluación diferente de los pros y contras, o a una reponderación de los sentimientos en conflicto, ayudándonos a elegir.
También cabe la posibilidad de desechar todas las alternativas, algo así como hacer borrón y cuenta nueva. De esta manera reenmarcamos el problema, trocando el deseo por resignación. El inconveniente es que esta opción puede conducir a alguna forma de duelo.
Finalmente queda una solución drástica, aunque no siempre aconsejable, consistente en atajar el proceso cortocircuitando el conflicto, omitiendo la decisión y saltando directamente a la acción, lo que convierte toda deliberación en inútil.
 

Sobre árabes y judíos

- Maestro: ¿Cuándo se resolverá este trágico y vergonzoso conflicto entre los hijos de Abraham/Ibrahim?
- Tal vez jamás...

Jordi Pujol

Si buscamos hoy las noticias sobre Jordi Pujol encontraremos diferentes titulares intentando exponer objetivamente sus recientes declaraciones. No se le escapará al avisado lector que, ya desde los titulares, tales exposiciones tendrán diferente color y aroma según la línea editorial/mercantil de cada medio. La conclusión es que el papel (higiénico) de los medios es el de enmascarar con ruido lo que no desean que se remueva, no sea que desprenda metano. En mi humilde opinión, lo relevante de la declaración es que desvela, en sus propias palabras, la dimensión y talla moral e intelectual del expresidente (y sus colaboradores). Un poco más de luz aporta, con su estilo característico, Salvador Sostres en su columna de opinión en El Mundo: Ubú President.

Ley de Propiedad Intelectual

No voy a entrar en prolijos detalles, me quedaré en el nivel de competencia cognitivo, moral y lingüístico del interlocutor al que me dirijo. No se trata de una persona concreta, que sí, sino de un grupito que se autodenomina "Gobierno de España". Lo voy a decir con todas las letras: vuestra ley de la "propiedad intelectual" apesta, es injusta, estúpida, contraproducente, perjudica a la gran mayoría en beneficio de una privilegiada minoría y demuestra una vez más que no sois mejores que aquéllos a los que criticáis.
Me atrevo a asegurar que pagaréis el precio. En ninguna forma un precio justo, pero no saldréis de rositas. Por ésta y por todas las demás. Lo realmente terrible es que el grueso de la factura lo hemos pagado, lo estamos pagando y lo pagaremos todos. Y sois lo bastante necios como para no comprender las consecuencias de vuestras decisiones. Ojalá el pueblo os pida cuentas y exija responsabilidades, que por vuestra culpa otros vendrán...

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