Todos son responsables

"Créeme, lo que se toma por inteligencia suele ser vanidad y tontería."

Logotipo electoral evocadorNo vale templar gaitas. No son aceptables las disculpas justificadas con reacciones emocionales. No son admisibles las excusas basadas en la ignorancia o el engaño. Cualquier persona mínimamente avisada, responsable y cabal ya debería saberlo. Por supuesto, los máximos responsables están por detrás, manipulando sin el menor escrúpulo a la incauta ciudadanía a través de ciertos medios de comunicación presuntamente progresistas en su propio y particular beneficio.
Para ello se sirven de un hombre de paja de modelo ya conocido, un mesiánico narcisista de luces tan cortas como larga osadía, un idolillo de pies de barro que antes o después se derrumbará por su propio peso para ser relevado mientras la impostura persista.
Los que les votaron también son culpables y tienen su cuota de responsabilidad. Pero a la vista de los hechos, ante la constatación de la evidencia, los que no retiran su apoyo y persisten en respaldar la execrable formación oportunista ganan calidad de cómplices sin atenuantes.
Se sabe desde hace tiempo que «Monedero pide un tribunal popular para "el fascista Vargas Llosa"». También que «Durán planta cara a los amigos de Podemos que la amenazaron con hacerla sentir "miedo en la nuca"». Recientemente insisten y «Monedero pide un tribunal popular para Vargas Llosa».
Sin embargo, parece que la ciudadanía ni aprende ni aprecia lo paradójico que es saltar de la sartén para caer al fuego. Evidentemente, las principales formaciones políticas también son responsables al no proporcionar esperanzas ni aliviar el deseo de acabar con ellas a cualquier precio ante la ausencia de arrepentimiento, enmienda y penitencia.
La turbamulta actualmente conocida como "podemos" es justamente lo contrario que La AVE: predica la vía expeditiva frente al discrepante antes que el debate, la prevalencia de cierta minoría violenta frente a la mayoría tranquila, la consigna frente a la reflexión, la exclusión frente al respeto, la imposición frente a la libertad, y no es necesario seguir con esta larga lista evidentemente prolija.
En resumen: mala gente sin nada bueno que ofrecer. Y no como tantos otros, sino mucho peores. Nadie podrá decirme que no he avisado. Porque no se arregla lo malo con algo peor.