Sobre Internet Explorer y Firefox

Al visitar éste blog con el Internet Explorer en Windows XP comprobé que es ilegible por el deficiente trazado de las fuentes. Tras una rápida investigación acabé recordando por qué hace años abandoné su uso y, tras probar varios navegadores, cada uno con sus ventajas e inconvenientes, me quedé finalmente con Mozilla Firefox. También tiene sus fallos, pero con un puñado de ajustes es muy aceptable.

Por eso recomiendo a quién haya llegado hasta aquí que instale el Firefox y siga unos consejos para que su vida virtual sea más segura y llevadera. Descargar e instalar el Firefox no presenta mayores complicaciones. Una vez arrancado, para realizar unos convenientes ajustes ejecutaremos la opción del menú de complementos, que mostrará las opciones de obtener complementos, extensiones, apariencia, plugins y user scripts.

Empecemos por el final. Es muy probable que nunca necesitaremos instalar un user script. Es un terreno para el que se precisa una cierta destreza, no tanta como saber programar, pero sí comprender un poco de qué va la cosa.

De los plugins no debemos preocuparnos, se instalan solos caso de ser necesario. Los plugins sirven para gestionar esos tipos de contenido especiales que podemos encontrar en la web como archivos multimedia, etc. Cuando visitamos por primera vez una página que precisa un plugin para mostrar o reproducir un tipo de archivo nuevo, Firefox nos pide permiso para proceder a su descarga e instalación. Por otra parte muchos programas, durante el proceso de instalación, detectan Firefox y aprovechan para instalar su correspondiente plugin. Así lo hacen Adobe Reader, Google Earth y muchos otros.

En la apariencia encontramos los temas, es decir, los estilos visuales que hemos descargado para modificar el aspecto de nuestro navegador. Como en gustos no hay nada escrito, cada uno puede decidir cuáles descarga. En todo caso, esto no afecta esencialmente al funcionamiento del navegador.

Finalmente llegamos a las extensiones, donde encontramos los plugin descargados y sus opciones  asociadas. Aquí es donde personalizaremos nuestro navegador.

Para ello seleccionamos la opción de obtener complementos para comprobar que existen en cantidad abrumadora. Ante tantas posibilidades hay que cortar por lo sano y por eso distinguiremos tres tipos: los imprescindibles, los recomendables y los especiales. Asumo que esta relación es personal y permanentemente revisable, porque los complementos aparecen, evolucionan y en su caso desaparecen.

Hay que tener en cuenta que los complementos consumen recursos, por lo que no podemos lanzarnos de cabeza a instalar todos los que se nos ocurra, ni olvidar desinstalar todos los que probemos y hayamos desechado.

Creo que son complementos imprescindibles:

  • Adblock Plus: Bloquea automáticamente los anuncios molestos y ventanas emergentes, acelerando la navegación y aligerando el ancho de banda.
  • Diccionario de Español: Corrige la ortografía de los textos que escribimos.
  • Quickdrag: Añade unos gestos de ratón esenciales al arrastrar y soltar: con una imagen, la descarga; con un enlace, lo abre en otra pestaña; con un texto seleccionado, lo busca con el motor seleccionado.
  • Wot, navegación segura: Ofrece fiabilidad, privacidad y seguridad para menores al navegar calificando los enlaces y las páginas.

Complementos recomendables:

  • Otros diccionarios: Dependen de los idiomas en que escribimos.
  • NoScript: Bloquea JavaScript, Java, Flash and otros plugins que pueden ser maliciosos.
  • Ghostery: Protector de privacidad que avisa cuando nos rastrean y permite bloquear el seguimiento.
  • BrowserProtect: Evita el secuestro del navegador.

Los complementos especiales dependen de los intereses particulares de cada usuario. Lo recomendable es realizar unas búsquedas para comprobar qué se ofrece a nuestros intereses. Por ejemplo, supongamos que el usuario es un investigador académico interesado en recopilar fuentes de investigación. Para recopilar, gestionar y citar estas fuentes encontrará complementos tan interesantes como Zotero. Si lo que interesa es descargar vídeos de Youtube o similares, un complemento como Video DownloadHelper puede venirnos de perlas. Si tenermos un poco de tiempo que perder (o invertir, según se mire) puede compensar echar un vistazo a las extensiones destacadas.