Pintado con los dedos

Sigue el fin de la fiesta.

Esto ya hace mucho que lo había inventado Chaplin. No, no lo de pintar con los dedos. Lo de pasar la película al revés. Es divertido para vacilar con amiguetes pintores. Tal vez sea un signo de los tiempos, presentar una "deconstrucción" como una "construcción", fingir honestidad, montar la tramoya y esperar a ver qué cae.